jueves 30 de septiembre de 2010

No le pidan peras a Hebe

La primera vez que vi hablar a Hebe de Bonafini fue hace unos 14 o 15 años. Era un acto de las Madres de Plaza de Mayo sin ninguna difusión al menos en la tele, que era el espacio mediático desde el cual uno se enteraba al menos de una parte de lo que estaba pasando en el momento, dado que Internet era cosa aún de unos pocos. Los medios no querían incomodar al poder político mostrando a esa señora del pañuelo puteándolos por corruptos, por entregar al país, por no juzgar a los milicos genocidas, por destruir a la educación y al trabajo.

Si mal no recuerdo, ese acto había sido por los 20 años del golpe militar. Dos cosas me quedaron grabadas: primero, ver a una señora sobre un escenario en plena Plaza de Mayo, que con su voz de abuela decía sin vueltas todo lo que nosotros pensábamos del hijo de puta de Menem. Otra cosa, esa misma voz nos decía con cariño que sus hijos estaban vivos en nosotros, los que estábamos allí.

Muy poquito después, mientras tocaba la Bersuit Vergarabat, comenzaron unas corridas -se rumoreaba que venían los skinheads a vengarse por lo de Parque Rivadavia- que culminaron con toda la plaza rodeada por Gendarmería, de punta a punta, salvo en las salidas a avenida De Mayo y a Diagonal Norte. Hubo quilombo, enfrentamientos con la cana, piedrazos a vidrieras, escraches a multinacionales, carros hidrantes, chorros de agua, balas de goma. En el escenario, en pleno quilombo, Hebe nos pedía que no dejáramos provocar.

Pasó una década y media. Esa voz sin vueltas habló otra vez esta semana. Pero ahora las cámaras la mostraron. La mayoría lo hizo, no porque les interese, sino por el uso mediático que podían hacer de lo que ella tenía para decir. Y lo que Hebe tenía para decir no era ni más ni menos que lo que vino diciendo durante años.

Entonces, ¿de qué se sorprenden? ¿debería cambiar su discurso porque ahora aparece en cámara? ¿por qué Forster sale a decir "hubiera sido bueno que alguien del Gobierno se hubiera despegado? Nadie tiene que despegarse de nada, porque Bonafini es una militante de derechos humanos con una ideología, que podés compartir o no, pero no es una funcionaria política ni tiene por qué medir las cosas en base a conveniencias de estrategia política. Le estás pidiendo a una persona que deje ser consecuente con lo que dice sólo por conveniencia. Entonces, ¿quién está en lo cierto y quién está equivocado?





PD: ¡¡Y ahora resulta que un camarista pide que investiguen si Hebe de Bonafini violó el artículo 226 del Código Penal!! El artículo señala:

"Serán reprimidos con prisión de cinco a quince años los que se alzaren en armas para cambiar la Constitución, deponer alguno de los poderes públicos del Gobierno, arrancarle alguna medida o concesión o impedir, aunque sea temporariamente, el libre ejercicio de sus facultades constitucionales o su formación o renovación en términos y formas legales".

Como para no putear a la Justicia...

0 Toman mate y dicen...:

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