martes 28 de diciembre de 2010

La insignificancia

... lo insignificantes que somos ante los ojos de ella; insignificantes por cuanto no significamos, no emitimos signos. Agustina no es susceptible a las señales que provienen de nosotros.

Extraído de "Delirio" de la escritora colombiana Laura Restrepo.

Malvinas, la guerra del silencio

Este corto documental lo hicimos con Agustina Casanova para una materia de la facultad. Trata sobre las denuncias de torturas que realizaron los ex combatientes. Lo titulamos de esa manera, creo que en forma muy correcta, porque se trata de la parte de la que nunca se habló, la que muchos ex soldados por miedo o por el motivo íntimo que fuera no quisieron sacarlo a la luz. Por eso es muy valiente el testimonio de Silvio Katz, que tardó 25 años en revelar su historia, pero no es la única y refleja muchas otras, algunas aún en silencio.



martes 21 de diciembre de 2010

¿Es Clarín un monopolio?



A raíz de su pelea pública con el Gobierno, primero durante el conflicto de las retenciones a la soja y después con la Ley de Medios, se generalizó (porque en las escuelas de Periodismo ya le decíamos así hace rato) eso de llamar "monopolio" a Clarín. Pero luego, sus defensores, comenzaron a contraargumentar que no, que al no ser el único medio, no se lo podía llamar de esa manera. Nunca le presté demasiada importancia al tema hasta ayer, mientras miraba la exposición de tesis de mi compañera de facultad y amiga Sandra Castillo.

Apenas terminó su ponencia, la secretaria académica le planteó que Clarín no era un monopolio ("mono refiere a uno", fue su rápido argumento) a lo que Sandra le respondió que, por el lugar privilegiado que ocupa en el mercado y porque, efectivamente, en algunas ciudades del interior es el único medio que llega todos los días, para ella sí era un monopolio. Después, me crucé en la puerta con Sandra y comenzamos a hablar del tema. De allí surgieron las ideas principales de este posteo.

¿Clarín es un monopolio?. Parafraseando no del todo bien a Umberto Eco en Apocalípticos e Integrados, creo que dicho de esa manera, el problema está mal planteado.

La cuestión es: ¿Puede definirse a un actor económico utilizando un concepto abstracto y en forma aislada de la forma en que funciona en el mercado? Pero lo principal: ¿puede un término abstracto de economía utilizarse para definir a un hecho de la comunicación social? Aunque creo que la primera pregunta corresponde más bien a un economista, voy a ser irreverente e intentar responderla también.

Para arrancar, voy a dar al menos tres definiciones de "monopolio":


a) Según el diccionario Larousse

Monopolio: (mono, uno, y el gr. pôlein, vender): Privilegio de vender o de explotar una cosa que se concede a un individuo o sociedad. || Derecho poseído por un número limitado de personas. || Fig. Posesión exclusiva: atribuirse el monopolio de la virtud. (SINÓN: Privilegio).
Monopolizar: Acaparar.


b) Según el manual de Economía de Stanley Fischer et.al es:

Mercado en el que sólo hay un vendedor y no es posible que entren otros (por las barreras impuestas). En el mundo real, el monopolio siempre es una cuestión de grado. Podríamos decir que todas las tiendas de alimentación son monopolios, ya que no hay dos que tengan exactamente las mismas marcas de todos los artículos (...) Un monopolista no tiene ningún rival identificable. Dado que el monopolista es el único oferente de un bien o servicio, el precio que cobra por su producción depende de la curva de demanda del mercado de su producto (...)

Un vendedor tiene poder de monopolio si puede elevar el precio de su producto reduciendo su propia producción. En los mercados monopolísticos hay barreras a la entrada que impiden que entre un nuevo vendedor. Como consecuencia, un monopolio puede obtener un elevado nivel de beneficios durante un tiempo más o menos indefinido.

c) Según Wikipedia:

Un monopolio (del griego monos 'uno' y polein 'vender') es una situación de privilegio legal o fallo de mercado, en el cual existe un productor (monopolista) oferente que posee un gran poder de mercado y es el único en una industria dada que posee un producto, bien, recurso o servicio determinado y diferenciado.

Para que exista un monopolio, es necesario que en dicho mercado no existan productos sustitutos, es decir, no existe ningún otro bien que pueda reemplazar al producto determinado y, por lo tanto, es la única alternativa que tiene el consumidor para comprar. Suele definirse también como «mercado en el que sólo hay un vendedor», pero dicha definición se correspondería más con el concepto de monopolio puro.

La segunda y tercer definición se encargan más bien del aspecto económico, y sin embargo tienen una característica que las distingue el pensamiento vulgar: destacan no tanto el que haya un solo vendedor, sino a las características de su producto y su lugar de privilegio en el mercado. Esto se nota en Stanley cuando habla de "el mundo real" y que "un monopolista no tiene rival identificable" (o sea, hay otros pero que no llegan a estar en misma situación que el monopolista) y en el caso de wikipedia cuando habla de que "no existe ningún otro bien que pueda reemplazar al producto determinado". En cuanto a la primera definición, la del diccionario Larousse, lo llevan a cuestiones menos económicas, más bien generales: "privilegio", "acaparar", "atribuirse", "derecho poseído por un grupo de personas".

En las tres acepciones queda en claro una cosa: la idea de "un solo vendedor" pertenece a un "concepto puro" o sea, algo que está más cerca del "mundo de las ideas" que del mundo real, donde el monopolista se destaca más bien en cuanto a las características de su producto. Y justamente es el producto lo que caracteriza a los medios masivos de comunicación. En su texto "Politizar la comunicación", Santiago Marino explica:

Los medios de comunicación son organizaciones complejas que trabajan con una mercancía de doble valor: material y simbólico. Por un lado cumplen un rol social clave, dado que son los grandes productores de discursos y sentidos. De hecho, en la sociedad actual cuentan, entre otros poderes, con la capacidad de quitar o dar visibilidad a temas, acciones y actores sin que esto pueda ser puesto en discusión. Por otro lado, el sistema de medios privado-comercial produce y distribuye sentidos con objetivos económicos, los trabaja como mercancías y los pone en circulación con la lógica de flujo. Es decir, la información viaja en un solo sentido, desde el emisor hacia los múltiples receptores, sin posibilidad de respuesta y diálogo.

Además, Marino explica la lógica en que funcionan económicamente los medios de comunicación, en relación a la forma en que funciona el flujo de información: de un emisor a múltiples receptores, pero sin capacidad de respuesta o diálogo: Esta es la única forma que han encontrado de funcionar económicamente, el único modelo de negocios que funciona, dado que los medios tienen una composición de gastos problemática: sus costos fijos son altos y sus costos variables reducidos. De ahí su necesidad de generar economías de escala (proceso mediante el cual los costos de producción tienden a reducirse cuando aumenta la cantidad de objetos producidos, con lo cual se maximizan los ingresos) que lleva a la concentración.

Es en esta última línea que se establece la diferencia principal en términos económicos: mientras Fischer explica que para el vendedor monopólico la forma de maximizar sus ganancias es reducir la producción y elevar el precio del producto, Marino revela que para los medios es lo contrario: cuanta mayor llegada, cuanto más produzcan, cuanto más lleguen, más rentable será el medio. O sea, en el mercado de los massmedia, más gana el que llega a más consumidores.




Justamente, el mapa de medios revela la composición económica del Grupo Clarín, una cantidad de empresas que no posee ningún otro multimedio de la Argentina: la papelera Papel Prensa, el gigante del cable Cablevisión-Multicanal, el diario Clarín (que pese a la caída de ventas que registra, sigue siendo el más vendido y en algunos pueblos del interior el único que llega), la web de Clarín.com, Radio Mitre, TSC/TyC (era el único que podía pasar fútbol de la A en vivo), Fibertel, Prima, Ciudad Internet, Canal 13, Todo Noticias, Volver, Magazine, etc etc etc.

¿Cuántos otros medios masivos de comunicación son rivales identificables del Grupo Clarín, acaparar mercado, generar semejante economía de escala, establecer agenda dando o quitando visibilidad a temas, acciones y actores, y poner en circulación sus productos por semejante red de medios? Creo que la respuesta es la misma: actualmente, ninguno.

domingo 19 de diciembre de 2010

Divina TV Führer

Esta madrugada veía de casualidad "Parks and Recreation", el programa hermano de la versión estadounidense de The Office, de la productora Deedle Dee. En el episodio que agarré, el primero que veo, el argumento se basaba en que una supuesta comisión de funcionarios venezonalos visitaba Estados Unidos para evaluar a una pequeña ciudad, Pawnee, como posible hermana de Boraqua, otra urbe, supuestamente ubicada en Venezuela (que en realidad es ficticia). El corte sirve como botón de muestra de lo que fueron varios minutos de llana difamación contra el país de Chávez.





No hay que ser tan inocente como para no darse cuenta de cuál es la función que cumple la televisión, no sólo en los Estados Unidos, sino en el mundo: la mayor parte de las veces otorga los mínimos conocimientos sobre hechos a los que uno normalmente no puede acceder personalmente. De esa manera llenan un vacío ante la necesidad de opinar sobre algo. Aunque esos conocimientos sean falsos, cumplen igual esa función. Sobre todo en la tele, donde el medio es el mensaje ("lo vi en la tele", Mc Luhan puro) y se trabaja con íconos (en el sentido semiótico del término) más convincentes que signos abstractos como las letras.

Pero en este caso en puntual, escondido bajo un supuesto barniz de comedia, se apela a las emociones sin racionalización. Cualquier analista de medios sabe que esa es la mejor forma de manipular a la opinión pública: a través de las emociones (en el proceso de construcción de opinión las emociones son mucho más fuertes y duraderas, están más arraigadas y son más difíciles de cambiar. Las personas tienden a juzgar algo no por lo que saben sobre eso, que suele ser poco, sino por lo que sienten. Para más info leer Lasswell, Price, Lazarsfeld, Domenach).

En este caso, los venezolanos son mostrados como despreciables, maleducados, militarizados, corruptores y probablemente corruptos. Es más, todos los estadounidenses dicen que no les gusta Chávez, pero jamás explican por qué. Se apela al típico argumento sin racionalizar: nosotros, EE.UU., somos una democracia, por ende ustedes (Venezuela) no. Pero claro, es sólo un programa de humor, ¿no?
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