La Cultura no terminaba, para nosotros, en la producción y el consumo de libros, cuadros, sinfonías, películas y obras de teatro. Ni siquiera empezaba allí. Entendíamos por cultura la creación de cualquier espacio de encuentro entre las personas y eran cultura, para nosotros, todos los símbolos de la indentidad y la memoria colectivas: los testimonios de lo que somos, las profesías de la imaginación, las denuncias de lo que nos impide ser.
(Eduardo Galeano, en Días y Noches de Amor y de Guerra)